
Condiciones publicadas
DeepNude NSFW: lo que cada servicio autoriza por escrito
Los seis publican qué material admiten y cuál rechazan. Qué se puede leer con la cuenta cerrada, qué pasa si te bloquean el encargo y dónde está la línea legal.
La respuesta corta
Ningún servicio DeepNude NSFW funciona sin reglas: los seis publican qué material admiten y cuál rechazan, y los que dejan leer sus condiciones antes del registro son tres. La línea común es siempre la misma, el consentimiento de la persona que aparece en la imagen, y por encima de ella manda la ley mexicana.
Lo que cambia de un servicio a otro no es esa línea sino cuánto te enseñan del reglamento con la cuenta cerrada: formatos, peso máximo, techos de video y plazos escritos. Todo eso se comprueba en cinco minutos sin dar un correo, y es lo que separa a los tres que publican su tarifa de los tres que la guardan.
La parte innegociable
Cuatro cosas que ningún servicio DeepNude NSFW autoriza
Coinciden los seis, cobren lo que cobren y prometan lo que prometan en la portada. Ninguna de las cuatro depende del plan que contrates ni del precio que pagues.
Material de personas menores de edad
Es la prohibición absoluta del sector y no admite matices ni excepciones editoriales. En México cae en un capítulo penal distinto y mucho más severo que el resto de lo que se comenta en esta página.
La imagen de alguien que no lo autorizó
Ningún reglamento admite trabajar con la fotografía de una persona adulta sin su permiso explícito. El de WaveSpeed lo dice de forma directa: su reglamento no admite desnudos sin consentimiento, y eso incluye a quien contrata.
Revender el acceso
Las cuentas son personales en los seis. Compartirlas, revenderlas o distribuir llaves de acceso rompe las condiciones y suele terminar en cierre sin devolución, porque el saldo pertenece a la cuenta y no a la persona.
Automatizar por fuera
Extraer el servicio con programas propios está prohibido salvo donde existe una interfaz de programación ofrecida a propósito, como el catálogo de WaveSpeed, que además publica el precio por ejecución de cada modelo.
Las cuatro se leen en los documentos públicos de los propios servicios, y ninguna depende de dónde estés. Sí depende del país lo que ocurre cuando se cruzan: qué dice la ley mexicana y ante quién se denuncia.
Lo que sí entra
Qué sí admiten los seis, y con qué límites publicados
Tres bloques de condiciones que sí están escritos y que decide el servicio, no la ley. Son los que conviene leer antes de cargar saldo, porque de ellos depende cuántas ejecuciones vas a desperdiciar.
Formatos y peso
Dos de los seis publican la lista completa antes del registro. Es el renglón que ahorra la primera ejecución fallida.
- Deep Undress: JPG, PNG, WebP y BMP, hasta 20 MB.
- Undresswith: JPG, PNG, WebP y AVIF, hasta 20 MB.
- Un archivo fuera de norma se rechaza después de subirlo, y la espera de la cola ya la gastaste.
Límites de video
Cinco de los seis aceptan video y cuatro publican qué cobran por él. Los techos son bajos y están escritos.
- Ainudez: hasta 720p y siete segundos, de 50 a 300 créditos por clip.
- Deep Undress: MP4 o MOV hasta 50 MB, cuenta desde el quinto segundo y procesa los primeros veinte.
- WaveSpeed: de 0,01 a 0,15 dólares por segundo, y el techo lo pone tu presupuesto.
Qué pasa con el resultado
Los plazos escritos son pocos y cambian mucho de un servicio a otro. Aquí están los que existen.
- Undresswith: 24 horas de vida para el archivo de entrada, cifrado.
- Deep Undress: 72 horas de disponibilidad del resultado.
- El detalle completo, en lo que declara cada uno sobre tus imágenes.
Una promesa comercial
Por qué «sin restricciones» casi nunca describe el servicio
La frase vende, pero describe mal lo que hay detrás. Tres razones, ninguna moral, por las que ningún servicio del sector puede sostenerla del todo.
La primera es de infraestructura. Quien genera imágenes alquila tarjetas gráficas a un proveedor, y ese proveedor tiene sus propias reglas de uso. Un servicio puede prometer libertad total en su portada y aun así cerrar cuentas cuando recibe un reporte, simplemente porque de lo contrario se queda sin servidores. La promesa es suya; el límite, de quien le renta la máquina.
La segunda es de dinero. Cobrar con tarjeta exige pasar por una pasarela de pagos, y las pasarelas imponen condiciones sobre el tipo de contenido que aceptan financiar. No es casualidad que solo dos de los seis cobren con tarjeta y que el resto trabaje con criptomoneda o dentro de la cuenta: la forma de cobro y el reglamento van juntos.
La tercera es de producto. Quitar el revisor automático de salida no mejora ni un píxel del resultado, porque lo que el modelo puede pintar lo fijó su entrenamiento mucho antes. Un servicio que se anuncia sin filtros suele estar describiendo una línea de código desactivada, no un motor distinto, y el precio por pieza sigue siendo el mismo: qué entra y qué no en cada plan.
Lo que se anuncia como contenido NSFW
Qué hay detrás de las galerías que prometen material sin filtros
Junto a los seis servicios circula una capa de páginas que no generan nada y viven de la palabra. Son de tres tipos y conviene saber cuál es cuál antes de llegar ahí.
La primera variante es el escaparate: una galería con imágenes copiadas de otros sitios y un botón que reenvía a un servicio real cobrando comisión. No te cobra a ti y no te da nada que no puedas ver en el origen, pero la información que copió suele estar desactualizada, y ahí empieza el problema: precios viejos, plazos que ya cambiaron, servicios que cerraron.
La segunda es la cadena de pantallas. Botón, encuesta, verificación, otro botón. Ese recorrido es el producto: cada pantalla completada le paga a quien montó el dominio, y el material del final no llega o llega vacío. Se reconoce porque no hay una sola cifra en toda la página, mientras que un servicio que procesa archivos tiene números que publicar aunque no quiera.
La tercera es la más delicada y la que cambia el terreno por completo: colecciones de material íntimo de personas reales, publicado sin su permiso. Ahí ya no se trata de una mala compra, porque difundir ese material es delito en México con independencia de quién lo haya fabricado y de si la imagen es auténtica o construida por un modelo. Mirar no es difundir, pero compartir sí lo es, y la pena no distingue entre el que produce y el que reenvía.
Cuando el encargo se cae
Qué pasa con tu saldo si el servicio rechaza la petición
Depende del momento exacto en que se caiga la petición. La diferencia son centavos cada vez, y pesos al cabo de un mes de intentos.
Si el rechazo ocurre antes de que el encargo llegue al motor, no hubo cómputo y no hay cargo. Si ocurre después, con la imagen ya generada y bloqueada en la revisión de salida, el recurso se consumió y la política de cada servicio decide si devuelve el saldo. Y si el encargo se completa pero el resultado no sirve, el cobro es firme en los seis, porque todos descuentan por ejecución y no por acierto.
Ese tercer caso es el que más ocurre y el que explica por qué el gasto real nunca coincide con la tarifa de lista. Un encargo son dos pasadas, a veces tres, así que las 33 piezas del paquete de 9,99 dólares se convierten en unos dieciséis encargos terminados. Conviene hacer esa multiplicación antes de comprar y no después de gastar.
La forma de reducir rechazos no tiene que ver con el reglamento sino con el archivo: respetar formato y peso, mandar un encuadre limpio, sin brazos cruzados ni objetos delante del cuerpo, y, donde haya catálogo de modelos, empezar por el más barato y subir solo si el resultado no aguanta. Las tres decisiones se toman antes de la primera ejecución y ninguna cuesta dinero. Qué ocurre entre el envío y la descarga explica en qué punto entra cada una.
Cinco minutos de lectura
Cómo comprobar el reglamento antes de pagar
Cinco pasos sobre documentos públicos, con la cuenta cerrada y sin instalar nada. Si alguno no se puede completar, eso ya es una respuesta sobre el servicio.
- Abre términos y privacidad por separado. Deben ser dos textos distintos, con fecha y con un responsable nombrado. Si son el mismo documento o traen marcadores de plantilla sin sustituir, no hay reglamento que leer.
- Busca la palabra consentimiento. Un reglamento serio dice qué exige de ti respecto a la persona que aparece en la imagen. El que no lo menciona no te está dando más libertad: te está dejando toda la responsabilidad.
- Busca formatos y peso. Es el dato que solo tiene quien realmente procesa archivos. Dos de los seis lo publican con la cuenta cerrada, y coinciden en el tope de 20 MB.
- Busca un plazo con número. Horas para el archivo, días para una queja o para una devolución. Los adjetivos no obligan a nada; los números, sí.
- Busca quién firma. Una sociedad con nombre, y mejor si publica domicilio. Sin destinatario no hay reclamación posible: cómo se distingue un servicio de una fachada y qué mirar antes de guardar una tarjeta.
Los cinco pasos se hacen antes del registro y dejan una conclusión que vale más que cualquier eslogan: quien escribe lo que acepta también escribe lo que cobra. De dónde salió este nombre explica por qué conviven servicios que publican todo con dominios que no publican nada. Las condiciones bajo las que se publica esta comparación están en las reglas de publicación de esta guía, y para corregir un dato, escríbele a la redacción.